Diario de C.

Escrito encontrado.

Fecha sin especificar.

Hace poco más de un año soñé esto. Desde entonces el sueño se repite una vez a la semana, por lo menos. Camino hacia una casa de madera. Es una construcción impresionante, de tres plantas. Tiene ventanales amplios, techo a dos aguas, una buhardilla y una escalinata que conduce a la puerta de ingreso. Alrededor de la cabaña hay pinos, robles, abedules, setos. El cielo es blanco y no hay viento, solo silencio. A lo lejos se elevan montañas nevadas, es una mañana helada. Llego a la mansión, subo por los escalones, abro la puerta y me encuentro —allí mismo, en el pasillo de ingreso— con el cuerpo de B. Está tirado de espaldas, sobre el suelo. Su mano izquierda aferra una escopeta. Un charco de sangre mana desde debajo de él. Tiene la cabeza deshecha. Es un caldo derramado de carne, huesos, cartílagos, ojos, sesos. Salto por encima de B y entro a la cabaña. Avanzo. Escucho el crujir sosegado de la madera tras cada uno de mis pasos, y también el latir distendido de mi corazón. Asciendo por las escaleras caracol e ingreso a la buhardilla. Es un espacio diminuto y polvoriento. En las paredes cuelgan cuatro o cinco cuadros de arte clásico: Caravaggios, Rembrandts, Goyas. Hay una mecedora y un escritorio. Chifonieres y veladores. Una casa de muñecas. Y en el centro: una cama victoriana. Y frente a ella: un espejo de piso y una cómoda. Sobre ese mueble está la cámara fotográfica. Camino hacia el mueble, agarro la cámara y atisbo mi reflejo en el espejo… Soy un agujero negro, nada más que eso… Corro, desciendo. Retorno al sitio en el que yace B. Acerco mi ojo al visor. Encuadro y enfoco. Tomo fotos. Y mientras lo hago, silbo una melodía infantil, la misma —creo, supongo, imagino— que silbé años atrás, la noche en la que la voz me habló, la noche en la que me levanté y apreté, apreté, apreté… La noche en la que vi el rostro de la muerte por primera vez. Clic-clic-clic-clic-clic suena el disparador y pienso que la foto de B muerto será la imagen perfecta para ilustrar la portada de nuestro álbum. Abro los ojos. Despierto…

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