Blog: Somos Inercia.

Post subido el 23 de noviembre de 2000.

Cada vez que realizamos el ritual pienso en la primera vez que vi el rostro de Gaahl. Viernes, 3 de mayo de 1996. Recuerdo la fecha porque la tatué en mi pecho un año después. No había nadie en casa, una tormenta caía sobre la ciudad. Yo estaba tirado en el sofá de la sala, hacía zapping. Me detuve en uno de esos programas de noticias sensacionalistas. El presentador informaba acerca de hechos vandálicos ocurridos en Noruega. Dijo que durante años alguien se había dedicado a quemar iglesias. La policía investigó. Descubrió y encarceló a los culpables. El periodista los describió como ‘jóvenes metaleros desalmados, satánicos y fanáticos’. Mostraron sus rostros. A mí me parecieron chicos normales, con los cabellos largos, algunos rubios y otros, castaños. Luego transmitieron las filmaciones de los templos en llamas. Como música de fondo hicieron sonar las canciones de las bandas de esos ‘criminales desalmados’. Vi las construcciones arder, las cruces caídas, las estatuas calcinadas, los púlpitos y lápidas cubiertos con ceniza… Y esa música… Horrorosa y hermosa… Radiante e hipnotizante. Una música calamitosa. Entendí… Según el reportero había un culpable más, el ideólogo y supuesto autor intelectual, cuyo nombre había quedado fuera de la investigación policial: Gaahl. Tenemos una entrevista exclusiva con él, dijo el presentador. Vi el rostro de Gaahl en la pantalla y una paz hasta entonces desconocida se apoderó de mi interior.

En la entrevista Gaahl estaba sentado sobre un sofá negro, dentro de un sitio que parecía subterráneo. Era demasiado flaco, casi cadavérico. Sus ojos asemejaban a agujeros negros. Pero esos detalles en realidad no importan. No existen palabras para expresar con fidelidad la potencia que emerge desde su interior. Gaahl no habla, controla. Sus ojos no miran, devoran. ¿Cuál es su ideología?, preguntó el reportero. Satán, dijo Gaahl. Me pareció que el suyo era el rostro de un hombre con más de diez mil años de vida sobre la tierra. El rostro de un sabio, un profeta. De un hombre que ha visto el lado oscuro de los planetas y que, además, conoce aquello que habita en el centro de la tierra. ¿Y qué opina de la quema de las iglesias?, dijo el periodista. Es el inicio de la guerra, respondió Gaahl. Todo hombre que ha nacido para ser rey, se convierte en rey. Todo hombre que ha nacido para ser esclavo, no conoce a Satán…

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