Blog: Somos Inercia.

Post subido el 13 de febrero de 2001.

 

Era un hombre sin rostro.

Recorría el mundo con una mochila en los hombros.

Dentro de ella tenía lo necesario para saciar su apetito.

Un hombre hambriento se contenta con tan solo un poco de carne.

Recorrió el Altiplano, el Chaco, la Selva.

Se alimentó en cada uno de esos lugares.

Mataba a su comida, la cortaba, la asaba.

Masticaba cuanto podía.

Regalaba los restos a la tierra, a los animales, los cuervos.

Y así, el hombre avanzaba.

Día tras día.

Semana tras semana.

Año tras año.

Durante cientos de años, milenios.

Desde el inicio y hasta el fin de los tiempos.

C.

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